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lunes, 7 de agosto de 2017

Valbona y Theth: cómo llegar y salir

Para llegar a estos valles hay que tener claro desde un principio cuál es el recorrido que se tiene en mente y lo que se quiere ver después. Yo tenía muy claro que mi destino posterior era Kosovo y que quería llegar a ellos por el lago Koman, por lo que decidí hacer la ruta entre los dos valles (18 km aproximadamente)  dos veces: de Valbona a Theth y de Theth a Valbona, y ahora os cuento por qué.
Para llegar a Valbona en el ferry desde Shköder solo hay una manera: un minibús o un taxi que puedes contactar en el albergue que estés alojado te recoge a las seis de la mañana y, después de un par de horas de viaje por una carretera muy bonita, pero no muy bien asfaltada, te deja en el punto desde donde sale el ferry. El trayecto cuesta 700 leks o cinco euros. A las nueve de la mañana salen dos pequeños ferries, el Rozafa y el Berisha (el Berisha es algo más rápido. Salió más tarde y llegó antes. Y sí, yo iba en el Rozafa), que te llevan por el lago Koman (en realidad es el cañón de un río) durante tres horas (cinco euros más), y después tienes que coger un minibús que te lleva al pueblo de Valbona, lugar de inicio del trekking hasta Theth (otros cinco euros y hora y media más). No hay problemas, porque están esperando la llegada de los ferries, incluso del lento Rozafa.

El Berisha y el Rozafa preparándose para zarpar
En Valbona hay que hacer una noche (yo no haría más, para pasar más tiempo me parece más interesante Theth), y al día siguiente bien temprano se incia la excursión. Hay que calcular 6-7 horas si no te pierdes, que, por supuesto, es lo que me ocurrió amí. Aforunadamente iba con más gente. Desde Valbona el desnivel es de 800 metros, y desde el punto más alto del paso hasta Theth hay un desnivel de 1.000 metros y en menos distancia, por lo que el recorrido de Theth a Valbona es algo más duro.
Para salir del valle de Theth solo hay dos opciones: o vuelves andando por donde has venido (que es lo que hice yo) o vas con un minibús 2-3 horas por un camino de cabras hasta Shkodër (que es lo que hace la mayoría de la gente. Creo ques este trayecto son 10 euros). También hay gente que hace el camino al revés (Shkodër-Theth-trekking hasta Valbona-Shkodër). o la variante Shkodër-Theth-Valbona-Kosovo o Tirana, pero entonces se pierden el paseo en ferry, que es espectacular.

Lago Koman (no sé por qué se empeñan en llamarlo lago). Por ahí al fondo pasríamos unos minutos después

Pasé un dia entero en Theth de medio relax paseando un poco y bañándome en el río, pensando en la paliza que me esperaba al día siguinte. Escogí volver a Valbona andando porque desde allí mismo sale un minibús que por cinco euros (os lo estabais imaginando, ¿verdad?) te deja en Gjakova, en Kosovo. Sale alrededor de las siete de la mañana y a eso de las nueve estás en Gjakova. Si quieres ir a Tirana puedes coger el mismo autobús en Valbona, bajarte en Bajram Curri (donde está el cajero) y allí subirte en otro hasta Tirana. Desde Theth salen varios minibuses al día que te dejan en Shkodër en 2-3 horas.

Disfrutando de una cerveza. Abajo, el río Thethi




Shkodër

Shkodër fue la primera parada de mi periplo albanés. Llegué en autobús, sobre las cuatro de la tarde, y con un calor de morirse. Todo el mundo me está comentando que este verano es uno de los más calurosos que se recuerdan.
Shkodër se encuentra situada en el lado albanés del lago Skadar, que, evidentemente, aquí se llama Shkodër. Es una ciudad de unos 130.000 habitantes, y su primer efecto sobre mí fue romper todos mis estereotipos e ideas preconcebidas de Albania. Es una ciudad limpia, con un centro peatonal, donde mucha gente se desplaza en bicicleta, con muchos cafés y bares con terrazas... y vacía en verano a las cuatro de la tarde.


Calle peatonal de Shkodër. Es la hora de la siesta y solo hay un despistado además de mí
Una cosa que aprendí en esta ciudad es que, en Albania, el italiano puede a veces ser más útil que el inglés. Debido a la cercanía de Italia, este país ha sido un habitual receptor de inmigración albanesa durante mucho tiempo, por lo que muchas familias tienen o han tenido a algunos de sus miembros en Italia y han usado el italiano con más asiduidad que el inglés.
Otra cosa sorprendente de la ciudad es que los perros callejeros están marcados y llevan una chapa de plástico en la oreja similar a la que a veces se ve en las vacas.
También aprendí en ella que comer en Albania iba a ser muy gratificante y por muy poco dinero. Eso sí, muchas veces no sé ni lo que pido, me intento aclarar con el camarero y, si no llegamos a entendernos, doy por bueno lo que me traiga. Ventaja de comer de todo y de que la comida sea barata.
Además del centro peatonal de la ciudad, con casas de estilo italiano, una de las visitas obligadas es el castillo Rozafa, de origen veneciano, a unos dos kilómetros de la ciudad, desde el que se tienen unas vistas espectaculares de la ciudad y los alrededores.

Vista desde el castillo de Rozafa
Si vais en verano y andando, os aconsejo ir pronto porque la subida es bastante empinada, sobre todo en su tramo final, y el calor, bastante asfixiante. La entrada cuesta 200 leks, alrededor de 1,5 euros.
Después de un par de días (relativamente) tranquilos, y después de sopesar cómo llegar y cómo distribuir la visita a los dos valles, me dirigí a uno de los grandes alicientes de este país: los valles de Valbona y Theth.

Parte de las ruinas del castillo (si no pongo unas piedras, no me quedo a gusto)