Mostrando entradas con la etiqueta Kosovo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kosovo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de agosto de 2017

De vuelta a Albania: Tirana

Ir de Kosovo a Albania es muy sencillo. Hay muchos autobuses que salen de Prizren (también de Pristina) a Tirana o a la costa albanesa. Como ya comenté en otra entrada, los kosovares se sienten albaneses y están convencidos de que en un futuro no muy lejano formarán parte del mismo país, y eso se nota también en la comunicaciones. Además, la costa albanesa para ellos es su lugar de vacaciones preferido (para el que se lo puede permitir).
El autobús a Tirana sale de la estación de autobuses de Prizren, o más bien de las "afueras" de la estación, porque no entra en el recinto, sino que para al lado de un kiosco que hya afuera.
Cruzamos la frontera casi sin enterarnos (de hecho, un mexicano que iba a mi lado me preguntó si realmente ya estábamos en Albania) y llegamos sin más novedades a Tirana.
Aunque leáis en Internet que en Albania en general y en Tirana en particular no hay estaciones de autobuses y que nunca sabes dónde van a parar, eso no es así. Es verdad que paran donde les da la gana (a veces incluso a 100 metros de la estación, lo que me permitió coger el autobús de Tirana a Berat), pero sí que hay estaciones y puedes coger los autobuses perfetamente allí, y Tirana no es una excepción.
Para ir al centro desde la estación de autobuses no hay más que salir fuera y coger uno de los autobuses urbanos que te llevan al centro (Quendar), muy cerquita de la avenida George W. Bush. Sí, el mismo, nos habéis leído mal.

La avenida George W. Bush en el mismísimo centro de Tirana. No me preguntéis por qué, que yo tampoco lo entiendo


Cuando llegué a mi hotel tuve la misma sorpresa que en Theth y que tendría después en Gjorokastër: mi habitación estaba ocupada. Si en Theth la solución pasó por recuperar mi habitación,pero endosarme al suizo y al sueco (buenos chavales), aquí pasó por poner una cama en su oficina y dormir allí. Eso sí, por lo menos me hicieron una rebaja.
Para el que no haya estado en Tirana, pues bueno, no se lo recomiendo. A mí no me pareció una ciudad nada interesante. Es verdad que cada vez me estoy aldeanizando más y prefiero las ciudades pequeñas o los pueblos, pero es que realmente me parece que Tirana tiene poco que ofrecer. Pero bueno, es una apreciación personal.

Plaza Skanderberg de Tirana. Muy a lo grande, como muchas plazas de países excomunistas




Deambulé un poco por el centro de Tirana y al día siguiente me fui para Berat. Para ir a la estación (que sí, que de verdad existe) hay que coger un autobús al lado del International Hotel Tirana y decirle al conductor que vas a la estación o a Dogana. Hay que contar también con la amabilidad de los albaneses. En un momento de duda hizo un amago de ponerme en pie y en seguida se acercó el cobrador para decirme que aún no, que ya me avisaría. Y el hombre que estaba sentado a mi lado resultó que hablaba inglés y que también iba a la estación a recoger a su padre, por lo que me apadrinó, me llevó a la estación y paró al autobús que ya salía conb dirección a Berat para que em subiera.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Por las ciudades de Kosovo

Después de mis travesías montañeras por Montenegro y Albania, decidí tomarme Kosovo desde una perspectiva más urbanita. Tracé una ruta que me llevaría a Peje, Pristina, Mitrovice y Prizren, para después volver a Albania.
Lo primero que tengo que decir es que viajar en autobús por Kosovo es sumamente sencillo. Hay autobuses que unen las principales ciudades cada muy poco tiempo, funcionan puntualmente y cuestan poco dinero. De Peje a Mitrovice hay 10 autobuses diarios, y a Pristina salen cada 20 minutos, y de Peistina a Mitrovice o a Prizren cada 15-20 minutos, con lo que se puede ir a la estación y coger el primero que salga, nunca te va a tocar esperar mucho.
El autobús que cogí en Valbona me dejó directamente en Gjakova, ya en Kosovo, junto con una pareja de galeses, que éramos los únicos ocupantes del bus (más el conductor, claro). La ciudad nola pude más qeue intuir al paso del autobús, pero la verdad es que me pareció que tenía un casco viejo bastante interesante.
En Gjakova ya empecé a apreciar la frecuencia de los autobuses kosovares, y no mee dio tiempo ni a tomarme un café con los galeses, porque el autobús a Peje salía cinco minutos después de mi llegada.
Peje es una ciudad muy agradable, con un casco antiguo en parte peatonal y que a veces parece un bazar turco. Además, en las afueras de la ciudad está el Patriarcado serbio ortodoxo, patrimonio de la Unesco, que merece una visita. Eso sí, no se os olvide ir documentados (vale el DNI), porque hay un par de policiías en la puerta que se quedan con tu identificación hasta que sales. Supongo que es para evitar conflictos étnico-religiosos. Dentro unas amables monjas te preguntan de dónde eres y te ofrecen una audioguía en inglés, cosa que es de agradecer.
Un buen sitio para dormir en Peje es el Sarac Hostel, muy recomendable, aunque un poco alejado de la estación de autobuses.

Patriarcado serbio ortodxo de Peje. En él están enterrados los primeros patriarca

 Mi idea era ir desde Peje a dormir a Mitrovice, pero no pude encontrar por Internet ningún alojamiento a precio razonable, y, viendo que de Pristina a Mitrovice se tarda solo una hora, decidí dormir un par de noches en Pristina y hacer una excursión de un día a Mitrovice.
Pristina, la capital, me decepcionó un poco. Tiene una calle peatonal, la calle madre Teresa (está por todos lados aquí también) y poco más, salvando, claro está, la estatua de Bill Clinton. No es broma, tienen una estatua de Clinton con una bandera americana que es bastante graciosa. Lamentablemente no pude fotografiarla y no os la puedo poner aquí, pero buscadla porque tiene su aquel. El caso es que Clinton era presidente de Estados Unidos cuando la guerra de Kosovo contra Yugoslavia y apoyó sin ambages a los kosovares, de ahí la estatua.

Este no es Clinton, es Ibrahim Rugova, presidene de facto de Kosovo antes de la declaración de independencia
Lo bueno de Pristina fue que en el hotel conocí a un par de chavales alemanes muy majos que no tenían muy claro dónde ir al día siguiente y decidieron venirse conmigo.
Por la mañana nos fuimos a la estación y cogimos el autobús para Mitrovice. Esta ciudad lo que tiene de interesante es que está dividida en dos. Es de los pocos sitios en Kosovo donde todavía hay una importante minoría serbia, pero no se juntan con los albanokosovares. Hay un puente sobre el río que separa las dos partes de la ciudad que etá cerrado para los vehículos y que muy poca gente cruza. Cuando estás en el otro lado sí te sientes realmente que estás en Serbia. Solo ves banderas serbias, y las albanesas e incluso las kosovares han desaparecido, y todo está escrito en lengua serbia y en cirílico. Eso sí, da sensación de mayor pobreza que en el otro lado. Una cosa que nos sorprendió es que la mayoría de los coches tienen matrícula serbia, no kosovar, y muchos van sin matrícula. Mi hipótesis es que prefieren ir sin matrícula a llevar matrícula kosovar, pero es eso, solo una hipótesis. Le preguntamos al dueño del hotel en Pristina sobre ello y no nos lo aclaró, simplemente nos dio un discurso sobre la gran Albania y sobre los ilirios otra vez. El día acabó con exaltaciones a la amistad germano-navarra entre cervezas en nuestro hotel.

Banderas serbia y rusa en Mitrovice
Mural con las mismas banderas. No sé lo que dice, pero hace referencia a Rusia, y no creo que sea muy pro la independencia de Kosovo...
A la mañana siguiente nos dirigimos los tres a la estación de autobuses. Los alemanes para hacer dedo en dirección a Montenegro y yo para coger un bus a Prizren.
De todas las ciudades en las que he estado en Kosovo, sin duda esta es la más bonita. Bien merece un buen paseo por sus calles, la visita a la mezquita de Sinan Pashá y la subida al castillo, desde donde hay unas vistas magnificas de la ciudad y alrededores. Además, cuando llegué se celebraba un festival internacional (16.ª edición, creo) de documentales. Tenían varios espacios habilitados para ver las películas, incluidas las ruinas del castillo, y cada entrada costaba dos euros. Las entradas había que sacarlas en un stand del festival en la plaza, y yo, con mi despiste habitual, me presenté en uno de los cines con la intención de sacar la entrada para ver un documental sobre Reagan y dos cortos. Le pregunté a una mujer que había por allí con una acreditación y me dijo que allí no se vendían, pero que esperara un momento. Se puso a hablar con la chica que estaba en la puerta de la sala y le oí cómo le decía en inglés: "Pero ¿le puedo dar mi entrada a este chico?" Como la respuesta fue afirmativa, me la regaló, lo que yo le agradecí sinceramente, y después de uno de los cortos anunciaron la presencia de la directora estadounidense para hablar de la película. Pues sí, efectivamente, era la misma mujer que me había regalado la entrada.
El único problema del festival es que los precios de los alojamientos eran mayores de lo habitual, pero hay que reconocer que había un ambiente increíble y, además del festival de documetales, había también conciertos y otras actividades. Total, que fue un buen colofón a mi estancia en Kosovo. Al día siguiente por la mañana cogí un autobús para Tirana y me volví para Albania.

Vista de Prizren. En primer plano, la mezquita de Sinan Pashá. Arriba, a la izquierda, el castillo



lunes, 14 de agosto de 2017

Kosovo: visado, moneda y otras curiosidades

Pues sigo sin necesitar visado, aunque esta vez es la primera en el viaje que me sellan el pasaporte, aunque yo creo que más que nada es paripé, porque a la salida no lo han hecho, y he hablado con otra gente a la que no se lo sellaron. Si luego vas a Serbia y te han sellado el pasaporte, es aconsejable que entres con el DNI (se puede), porque, si ven el sello, te pueden poner problemas para entrar.
En cuanto a la moneda, volvemos al euro, como en Montenegro, y sí, las cosas en euros aún pueden ser más baratas que en Montenegro.

Sello de entrada en Kosovo. Según ellos, yo debería seguir en Kosovo (ya no lo etsoy), porque nunca me sellaron la salida...

Po otro lado, es curioso estar en un país que funciona completamente como un país, que tiene sus embajadas, su policía y demás, que para la mayoría de la gente que te encuentras es un país y pueden ir a su embajada, pero que para ti, oficialmente... no es un país. De los 28 Estados de la Unión, 23 han reconocido Kosovo como país independiente, y solo cinco (Rumanía, Eslovaquia, Gracia, Chipre y... España) no lo han hecho. Ahora, todos los kosovares con los que he hablado del tema tienen claro que dentro de unos años, y no muchos, se unirán con Albania, porque se sienten ante todo albaneses, y por todo el país se puede ver la bandera de Albania.

Plaza de Peje (Kosovo). Las banderas son la de Kosovo y la de Albania. Ya sé que no se ven muy bien, pero no tengo la culpa de que no hubera viento
Pero lo más sangrante me parece las recomendaciones de viaje del Ministerio de Exteriores sobre Kosovo, que, por supuesto, hay que buscar en Serbia. En "Seguridad", dice: "Se debe evitar la provincia de Kosovo, debido al riesgo de incidentes así como de explosiones de minas y artefactos explosivos". Pues bueno, yo he estado unos días por allí, he estado con gente de varias nacionalidades, he visto un festival internacional de documentales en Prizren... y desde luego lo que no he visto, ni nadie con quien haya hablado, es el más mínimo peligro. Al contrario, la gente es encantadora (como en Albania, por cierto) y amabilísima. Flaco favor le hacen a la economía kosovar con exageraciones como esa. Yo, desde luego, en las cuatro ciudades que he visitado, no he tenido el más mínimo problema, y, si vuelvo por esta zona, volveré, sin duda, a Kosovo.
La declaración de independencia de Kosovo se produjo el 17 de febrero de 2008. Antes de eso se produjo una guerra entre 1996-1999 que causó la muerte de miles de kosovares en un principio y el desplazamiento de miles de serbios tras la victoria de las fuerzas de la OTAN sobre el ejército yugoslavo. Los principales combatientes kosovares formaban parte del UÇK, al que las autoridades yugoslavas calificaban de organización terrorista. Evidentemente, los serbios (y los rusos, sus principales aliados) nunca han reconocido la independencia de Kosovo, y para ellos sigue siendo una provincia más de su país, aunque no tienen ningún control sobre ella. Además, histórica y religiosamente Kosovo tiene mucha importancia para los serbios, puesto que en 1346 la iglesia ortodoxa serbia alacanzó la categoría de patriarcado en 1346 con sede en Peć (Peje en albanés, donde las banderas sin viento) y en 1389 sufrieron una derrota contra loss otomanos cerca de Pristina en lo que se conoce como batalla de Kosovo. Esta batalla se tiene como un símbolo de la independencia de los serbios.

Sede del UÇK en Peje. Se ha acusado al UÇK de crímenes de guerra